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Daredevil: El Hombre sin Miedo, de Marvel Comics, apareció por primera vez en 1964, en lo más álgido de la "edad de plata" del universo del cómic. En esa etapa también nacieron otros héroes de Marvel como Los 4 Fantásticos, El increíble Hulk, La Patrulla X o Spider-Man.
Stan Lee y Bill Everett andaban preparando su siguiente creación cuando cayeron en la cuenta de que nadie había creado todavía un superhéroe ciego. Dándole vueltas a la idea, Lee llevó a cabo una extensa investigación y descubrió que cuando una persona pierde la vista, sus otros sentidos se refuerzan para paliar esa falta. "Me preguntaba si eso podría darse hasta tal grado que llegara a ser algo fuera de lo normal", apunta Lee. Y así fue como nació Daredevil.
El Hombre sin Miedo formaba parte de un mundo de personajes creados en una era llena de tensión e incertidumbre. Marvel hizo que esos superhéroes fueran gente corriente, héroes con los que los jóvenes lectores de los cómics pudieran conectar. Daredevil, en especial, tiene carencias profundamente humanas: es literalmente un discapacitado y, además, mortal.
Como otros personajes de la editorial, Daredevil adquiere sus poderes tras sufrir un accidente de origen radiactivo. Aunque sigue teniendo apariencia humana, como le sucede también a Spider-Man. Sus habilidades acrobáticas propias de un artista de circo, su destreza en la lucha y sus sentidos hiperdesarrollados son fruto de un entrenamiento intensivo para moldear su cuerpo y fortalecer su mente.
Con los años, Daredevil se convirtió uno de los héroes más populares. Cuando Frank Miller tomó las riendas del cómic en 1980, pasó a ser uno de los mayores éxitos de Marvel. Miller imbuyó a los personajes de un tono oscuro y realista nunca antes visto en el mundo del cómic, e introdujo importantes personajes en el universo de Daredevil, como Elektra. Fue su trabajo el que inspiró principalmente a Mark Steven Johnson para crear el film.
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